Hoy es casimartes, finales de junio.

Antes de todo te daré unas pistas de como soy físicamente para que te puedas hacer una idea: Pelo despeinado, cejas de oso, labios de ventosa, barba de una semana, un poquito fofisano (aunque llevo varias semanas intentando quitarle letras a lo de fofi), no muy alto, siempre sin reloj, ropa cómoda y zapatillas o zapatos más cómodos aún (una de dos: o cordoneras desatadas o con el mismo nudo que me hice el primer día que me las puse).

Dos datos rápidos: mi color favorito es el naranja. Deja de mirar raro, ya sé que es un color de mierda que no sirve ni para ropa ni decoración ni nada, pero me ha tocado que me guste y punto. Mi número favorito es el Pi y el segundo el 7. 

Ah, se me olvidaba, si te cruzas con alguien como te he descrito ahí arriba y dudas si soy yo mírale las uñas, si las tiene mordisqueadas o no tiene (exageración), seguramente sí sea yo. Puede que también me pilles con auriculares si estoy solo y me queda batería del móvil, me suelo preocupar poco por darle de comer al tamawochi y siempre voy sin batería por el mundo.

En realidad soy un pesado. Cuando empiezo a hablar me cuesta echar el freno. Pero es que también me encanta escuchar, es la única forma de aprender, cosa que por cierto me encanta, aunque no tanto estudiar. 

Curioso de nacimiento y cotilla, muy cotilla joder. 

Me gusta el verbo ayudar y sobretodo conjugarlo con la gente. 

Me gusta dejarme llevar, hacer las cosas sin pensar es una forma de intentar llevarme bien conmigo mismo. Es un ejemplo de mierda pero hoy he venido a la biblioteca con zapatillas de ir a las rocas. Son muy cómodas y me apetecía ponérmelas, no quedan mal con lo que llevo puesto, suficiente. 

No te engañes, no me gusta nada llamar la atención de desconocidos, (de hecho, me da mucho apuro), y dirás: hombre, pues ir con zapatillas de rocas a la biblioteca no es algo muy normal. Y sí, tienes razón, pero estas zapatillas juro que no son llamativas, son oscuras, y si las miras rápido no parecen de rocas.

Aunque mis favoritas son las de miedo también me gustan las películas de comedia-romántica, de pequeño me gustaba pensar que algún día interpretaría alguna. Me suele poner nervioso ver como los protagonistas van gustándose. Ahora que estamos con el cine tengo que aclarar que detesto las películas españolas, no puedo. Me pasa algo parecido con la mostaza. 

Gran aficionado al cine, pero no al género audiovisual como tal, que también, pero me refiero a la acción de ir al cine en si, la  duda de si pedir palomitas sabiendo que te están robando, el debate al acabar, y sobretodo, lo que más me gusta, los tráilers antes de empezar la película.

Reír. Reír es sin duda lo que más me gusta del mundo.

Odio echar de menos. He tenido épocas de tener que hacerlo y es algo que llevo muy mal. Y hablo especialmente de personas (aunque también actividades, o incluso una comida rica como los espaguetis a la carbonara de mi madre o los canelones de mi abuela). Personas que estaban y personas que están.

9.9 de cada 10 veces estoy de buen humor, la verdad. Soy de gatillo de perdonar fácil. Si, eso en muchas ocasiones es un defecto.

Muy exigente conmigo mismo. Lo que viene a ser un inconformista de mierda. 

Sé que canto mal, y lo siento mucho, pero es que me encanta cantar. Es duro ser cantante sin una bonita voz, pero tranquilo/a, lo voy llevando. Estoy enamorado de la música, pero no es correspondido. La escucho siempre que estoy solo, a veces hasta fuerzo los momentos para dedicarle un rato al día si no he podido hacerlo antes. Creo sinceramente que el hueco de mis orejas tiene forma de auricular. La verdad es que siempre he escuchado de todo tipo pero desde hace años le hago sobretodo mas caso al indie, rock-alternativo, no sé cómo clasificarlo, pero tampoco es que me preocupe, en cierto modo pienso que clasificar la música es un error. Prefiero decir nombres de grupos cuando me preguntan el estilo de música que escucho. Si mi vida fuera una representación sería un musical sin lugar a dudas. Mi plan perfecto siempre incluiría un buffet de desayuno y un concierto. Son las dos cosas que más feliz me hacen.

No soy muy mirado para las marcas, de hecho, casi todo son camisetas básicas en mí armario. Hay cosas más importantes que el logotipo de una marca cara o el pobre reconocimiento que algunas personas hacen a otras por llevar algo de más valor económico, y digo económico porque cada cosa tiene el valor que cada uno le dé.

Poco ahorrador, aunque últimamente me estoy esforzando por cambiarlo y no sé si debería dejar de hacerlo. Está bien ahorrar pero me siento muy nómada como para imaginarme siempre en la misma casa o ciudad trabajando durante muchos años para pagar una casa en propiedad. Me gusta el alquiler porque no te ata de por vida. 

Amo comer. Es de las cosas que más disfruto haciendo. Si no fuera tan nervioso y no me gustara el deporte como me gusta no me podrían mover ni con grúa, pero gracias a lo que acabas de leer puedo permitirme comer como lo hago. No hablo de cantidades, aunque si algo me gusta en exceso es difícil ponerme un límite, suelo esperar a que mi estómago esté al borde de la explosión, me preocupa más (en realidad no me preocupa, pero queda bien ponerlo así) la velocidad con la que como. Si estoy con alguien de menos confianza me esfuerzo por disimularlo y hasta parezco lento comiendo, pero en realidad si hubieran radares a la hora de comer tendría mil multas. Mi madre solía decirme que comiendo a esa velocidad no degustaba nada la comida, y digo solía porque la pobre ha desistido ya con el tiempo. Mi opinión sobre eso es distinta, el sabor es el mismo, lo que sí que cambia es la duración, pero bueno, yo siempre lo he negado porque siempre he querido pensar que se refería al sabor, y así de paso le llevo la contraria. Comida italiana, mi preferida, sin ninguna duda. Si quieres llevarme a comer o cenar elige un restaurante italiano, me harás feliz. Últimamente estoy descubriendo mucho la comida vegetariana y me flipa.

No quiero comer contigo si no lo haces con la boca cerrada. 
  
Si me preguntas si me.considero maniático te digo que si. Espera, te pongo unos ejemplos: el volumen de la música, guiñar cuando dos superficies se sobreponen yendo en coche, hacer una cuenta atrás en mi cabeza vez que llego a algún sitio..  ¡Ah! Se me olvidaba, suelo inventarme palabras, no me preguntes porqué, pero suelo hacerlo sin darme cuenta. En mi cabeza prometo que tienen todo el significado del mundo, de hecho, suelen ser dos semipalabras con sus respectivos semisignificados, suele ser gracioso, aunque reconozco que en más de algún momento me ha preocupado pensar que cada vez me equivoco más hablando.

Me encanta (en mayúsculas) leer. Si el libro me engancha desaparezco de la Tierra hasta que me lo acabo. Me gusta traficar con mis libros, que vivan en otras manos porque así se desgastan y quedarán mejor en la biblioteca propia que algún día me encantaría tener.

Es una tontería, pero los nombres de chica que más me gustan son Carlota, Emma, Carla y Marina. Los de chico: Cayetano, Daniel o Gustavo. Odio a muerte los nombres compuestos.

Por favor, ahora que ha salido el tema, si vas a hablar conmigo intenta hacerlo sin faltas de gramática, las de ortografía te las permito porque yo no creo estar en disposición de ser muy exigente, seguro que he cometido más de un error en este texto.

Me encanta viajar, por favor, de las cosas que más me gustan. Cuando me jubile intentaré recorrerme todo lo que pueda del mundo. Espero que para entonces solo me falte la mitad.

Me quiero proponer a mi mismo en cuanto tenga algo de tiempo libre aprender a tocar la guitarra o el ukelele, aprender a bailar, escribir un libro, plantar un árbol y manejarme con el lenguaje de signos.

Me gusta mucho cocinar, no es por tirarme flores, pero… (qué cojones, es mi texto). Cocino bien. Me encantaría mejorar y ser super buen cocinero, rollo quitarle el puesto a la madre o suegra en las comidas familiares porque yo cocino mejor. 

Colecciono calcetines, postales de ciudades a las que he visitado y palabras que escucho por primera vez. Aunque mi colección preferida son las personas.

En cuanto a la familia, tener hermanos es una maravilla. Cambia la película de tu vida totalmente. Si algún día tengo hijos espero que sean en plural, tampoco muchos, quizás dos o tres seria lo ideal, me da igual el género. Me encantaría muy mucho adoptar.

En fin, que puedo estar mucho tiempo contándote cosas de mí, pero prefiero que lo que te falta por saber lo vayas descubriendo tú. 

Si eres una persona que todavía no conozco: solo decirte que estoy deseando hacerlo.

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