Todo el mundo me llama Josué. Todo el mundo menos mi madre que creo que jamás ha pasado de la U. Nunca he tenido motes, creo que cuando tienes un nombre digamos raro el propio nombre se convierte en tu mote. Cuando era pequeño me acuerdo que deseaba que me pusieran un mote que me gustara. Nunca fui tan tonto como para decir esto en voz alta porque me imaginaba que si lo hacía me volvería la tontería en forma de boomerang pegándome en toda la cara con algo rollo el fontanero o algo relacionado con los alambres que llevaba en los dientes o yo que sé, mejor no probar. Además, la gente siempre acaba llamándote como quiere.
El caso es que te haces mayor y te acostumbras a no coincidir casi nunca con más Josués y cuando a veces (muy pocas) pasa se activa una alarma que me provoca tensión, de repente necesito saber cómo es: ¿Es buena persona? ¿Qué hace? ¿Es majo? No sé, me preocupa la reputación de los Josués?. No tengo ningún amigo que se llame Josué, de hecho no conozco a ningún otro Josué personalmente. En plan, sé que hay una poca gente de mi círculo que alguna vez me ha dicho que conoce a otro Josué pero yo conocer como tal, nunca. El otro día en el gabinete gradué a un Josué, lo primero que hago siempre es preguntar cómo se llama y recuerdo que al decírmelo me quedé un poco congelado. Automáticamente le contesté que yo también me llamaba Josué y juro que hubo un momento incómodo (seguramente solo en mi cabeza). Ni si quiera me dijo algo como “vaya, que casualidad”. Los dos nos quedamos callados, creo que fue una sensación rara para ambos.
Supongo que cuando creces llamándote Maria o Sara te adaptas a estas situaciones y no sientes ningún vínculo con las personas que se llaman como tú. Recuerdo una vez un amigo de la uni que me contó una historia real de un chico español que habían encarcelado y un grupo de gente había hecho un movimiento bajo el nombre de “Josué Libertad” pidiendo obviamente su libertad, jajajaja era gracioso porque en el momento que me lo contó no se acordaba de qué había hecho ese chico para estar en la cárcel pero yo por dentro estaba apoyando el movimiento a tope, me parecía una injusticia que ese chico estuviera en la cárcel y no sabía ni qué había hecho. Luego resultó que mató a uno o varios en el metro que intentaron previamente matarlo a él o algo así. En fin, supongo que cuando te llamas Josué es inevitable no tener este sentimiento de protección (según un estudio por la universidad de mi cabeza). Me encantaría hablar de esto con otro Josué, pero para eso tendría que conocerlo primero y creo que no me atrae demasiado esa idea.
En fin, pensando pensamientos.
J.
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